Por: Leonardo Franco Arenas – demo.latardedelotun.com
___ En este último trimestre del 2021, los perpetuos problemas de estos dos municipios risaraldenses nuevamente se hacen evidentes. Las administraciones locales, departamentales y nacionales, solo aplican soluciones parciales y temporales a estos avatares que se presentan sin falta cada año en épocas de invierno.
La Virginia inundada está de cumpleaños, los gobiernos de turno han llevado a cabo estrategias pasajeras que alivian de manera transitoria el problema, para mitigar la tragedia de manera temporal mientras ellos entregan su administración, los jarillones construidos hace unos años no representan una solución de fondo a esta problemática, cuando los entregaron se presentaron denuncias y malestar entre la comunidad por la manera en que se manejaron los recursos, la improvisación en la construcción y el mal estado de estos desde esa época.
Cabe recordar que a mediados de mayo de este año se presentaron inundaciones por el deterioro de uno de los diques. Los jarillones tienen una longitud de casi cuatro kilómetros y fueron construidos para blindar el municipio de las arremetidas de los ríos Cauca y Risaralda. La inversión total fue superior a los 30 mil millones de pesos, hecha por el gobierno nacional, el departamento, la Carder y la administración local. En su momento hubo denuncias sobre fraccionamiento de contratos, desgreño administrativo y posibles sobrecostos, durmió el sueño de los justos y nunca se llevó a cabo una investigación seria. Durante un tiempo estas construcciones cumplieron con su cometido, pero con el paso del tiempo su deterioro estructural y la fuerza del agua han hecho que nuevamente La Virginia se vea sometida a situaciones que se pensaban superadas.
Marsella es una de los municipios con mayor potencial turístico en el departamento, su vocación ecológica en su momento hizo de este, el municipio verde de Risaralda y uno de los referentes a nivel nacional por el manejo de las cuencas y los bosques. Durante los últimos años se desarrolló una importante infraestructura hotelera y de servicios, atendió la grabación de series televisadas de éxito internacional. Hoy esa imagen ha cambiado de manera dramática, las dos vías más importantes, desde Pereira y desde Chinchiná, se encuentran en lamentables condiciones causando impactos negativos para el municipio en materia comercial, laboral, agropecuaria, turística y social. Las intervenciones en estos accesos a Marsella históricamente han sido más cosméticas e improvisadas que de fondo, las autoridades departamentales y locales solo se arrogan el problema cuando se presentan los consabidos derrumbes en estas vías, enviando la maquinaria amarilla.
Hasta cuando continuará esta situación en los dos municipios, ahora se percibe un descontento general por la sordera comprobada de las autoridades, ¿hará falta una movilización de las fuerzas vivas de estos dos pueblos risaraldenses para que sean escuchadas por los gobiernos de turno.
NO más paños de agua tibia, las soluciones de fondo son necesarias para que no se sigan repitiendo de tanto en tanto estas situaciones, cuando el invierno arrecia.
Unas luces y unos adornos navideños no pueden esconder los graves problemas de estas dos poblaciones risaraldenses.






